El 20 de noviembre de 1975 murió en su cama uno de los dictadores más sanguinarios en la historia de Europa: Francisco Franco. Este militar español llegó al poder tras un golpe de Estado contra el gobierno democrático de la República Española y gracias a una cruenta guerra civil que mató a más de medio millón de españoles. Tras esto, consiguió crear un modelo autoritario basado en el ejército, la Iglesia católica y el fascismo que se atornilló en el poder gracias al desinterés de las potencias aliadas primero, y a la alianza anticomunista con Estados Unidos a partir de 1959. Aunque España entró en democracia en 1978, el legado de Franco sigue siendo objeto de polémica., ¿cómo pudo perdurar tanto Francisco Franco en el poder en Europa? Un militar de perfil bajo contrario a las reformas republicanas Para entrar en contexto, toca volver a los orígenes de Francisco Franco y a la situación que vivía España a inicio del siglo XX. Franco fue un militar de carrera que se desarrolló como general en las colonias españolas del norte de África durante los años 20 y 30 del siglo pasado, forjándose en los combates contra las tropas anticoloniales marroquíes. De convencida tradición católica y conservadora, al igual que la mayoría de militares españoles de la época, Franco recibió con recelo y desconfianza el periodo reformista que se instauró tras la proclamación de la República Española en 1931. Sin embargo, a pesar de todo, juró fidelidad a ese nuevo régimen democrático. A diferencia de Reino Unido y Francia, para la década de 1930, España era un país rural, atrasado y con tasas de analfabetismo elevadas. La gloria de lo que fue un imperio estaba reducida a cenizas y el modelo republicano fue la expresión de la clase trabajadora y media para lograr los cambios que la élite militar, eclesiástica y política no habían logrado, al estar anclados precisamente en ese pasado. Pero tras varios años y movimientos sociales durante el periodo republicano, Francisco Franco, junto con otra serie de militares, decidió poner fin a esa fidelidad después de que en las elecciones ganase el Frente Popular, una coalición formada por demócratas de centro-izquierda, socialistas, comunistas y anarquistas. El 17 de julio de 1936 varios generales se sublevaron en las guarniciones coloniales con el objetivo de dar un golpe de Estado al Frente Popular.Ese golpe no otorgó de forma inmediata el poder a los militares, sino que dejó a España fragmentada en dos. Por un lado los sublevados apoyados por la cúpula del ejército, la iglesia católica y los partidos de derecha. Por el otro, el gobierno republicano de Manuel Azaña, apoyado por demócratas, comunistas, anarquistas y los principales sindicatos.
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