El conflicto en la región de Darfur, en Sudán, vuelve a estar en las primeras planas 20 años después de los crímenes de guerra que se perpetraron por fuerzas militares. Desde que estalló en abril de 2023, la guerra entre el Ejército de Sudán y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha dejado decenas de miles de muertos, casi 12 millones de desplazados y una de las peores crisis humanitarias del mundo en curso. En entrevista con France 24, el abogado sudanés especializado en Derechos Humanos Salih Mahmood Osman explica la situación que se vive en la región y cómo el conflicto se está alimentado por fuerzas e intereses extranjeros. En 2003, Darfur se convirtió en un símbolo de horror. Miles de personas se refugiaron en los países vecinos, miles fueron asesinados (se calcula que unas 400.000 personas), unos hecho que fueron calificados por Estados Unidos como «genocidio». Una guerra inflamada por intereses y rivalidades étnicas que tras años de conflicto llevó a una frágil tregua.20 años después, facciones rebeldes de aquellas milicias han vuelto a acorralar la zona (rica en minerales, sobre todo oro) para hacerse con el poder. A finales de octubre, tras 18 meses de asedio, militares de las llamadas Fuerzas de Apoyo Rápido (antes aliados del actual gobierno de Jartum) ocuparon la ciudad de Al-Fashir, el último bastión que quedaba sin ocupar, y cometieron una masacre que la Corte Penal Internacional ya investiga, tras el asesinato de al menos 2.000 personas en apenas unas horas.