El certamen de Miss Universo 2025, celebrado en Bangkok, Tailandia, del 2 al 21 de noviembre, concluyó con la coronación de Fátima Bosch, representante de México. Sin embargo, esta 74ª edición ha estado marcada por una serie de controversias significativas que han generado un intenso debate sobre la transparencia y la dignidad de las participantes.
El Miss Universo 2025 será recordado no solo por la victoria de la mexicana Fátima Bosch, sino por los escándalos que sacudieron la competencia desde sus inicios y que han puesto en entredicho la imagen que el certamen busca proyectar en pleno siglo XXI. La edición de este año, que pretendía ser una celebración de la mujer y su diversidad, se ha visto envuelta en acusaciones de falta de transparencia y, lo que es más grave, de agresiones verbales. El incidente más sonado ocurrió a principios de noviembre, cuando un ejecutivo y presentador del certamen, Nawat Itsaragrisil, reprendió públicamente a Fátima Bosch durante una transmisión en vivo por, supuestamente, saltarse una sesión de fotos patrocinada. Bosch, quien intentó defenderse explicando que seguía instrucciones, fue interrumpida repetidamente, lo que la llevó a expresar: «Tengo voz. Usted no me está respetando como mujer».Este momento dramático desencadenó una ola de apoyo feminista y la solidaridad de otras concursantes, que llegaron a abandonar el evento en señal de protesta. La Organización de Miss Universo (MUO) condenó el comportamiento del ejecutivo, calificándolo de «malicioso» y «abuso grave», y le impidió participar en futuros eventos.Transparencia y renuncias en el jurado. Las controversias no terminaron ahí. En la semana final del certamen, dos miembros del jurado renunciaron, alegando «falta de transparencia» y posible fraude en el proceso de votación. Estos hechos, sumados al altercado inicial, han sembrado dudas sobre la equidad de la competencia y han reavivado el debate sobre si estos concursos de belleza pueden realmente adaptarse a los valores modernos de respeto e igualdad.La victoria de México: ¿un triunfo del empoderamiento?La victoria de Fátima Bosch adquiere un simbolismo especial en este contexto. En la ronda final de preguntas, Bosch animó a las personas, especialmente a las mujeres, a usar su voz: «Nunca dejes que nadie te haga dudar de tu valor. Eres poderosa, y tu voz necesita ser escuchada». Su triunfo puede interpretarse como una victoria del empoderamiento femenino sobre la adversidad y el trato injusto, lo que resuena fuertemente con el mensaje que la MUO afirma promover.Sin embargo, persiste la pregunta de si la organización está haciendo lo suficiente para garantizar un entorno seguro y respetuoso. El Miss Universo 2025 ha demostrado que, si bien hay un esfuerzo por reinventarse y celebrar a las mujeres multifacéticas, las viejas prácticas y la falta de profesionalismo en la gestión aún amenazan con empañar estos objetivos. La corona de Bosch brilla, pero también ilumina las fracturas profundas de un espectáculo que necesita urgentemente una transformación real más allá del glamour superficial.