Mientras el continente se alista para la gran cita del fútbol africano —la CAN Marruecos 2025— en Guinea Ecuatorial se apaga una parte de la ilusión: *los medios privados nacionales han sido excluidos del viaje oficial para cubrir el torneo*, incluso aquellos que contaban con acreditación válida por la propia CAF. Una decisión que no solo genera desconcierto, sino también preguntas profundas que siguen sin respuesta.¿Con qué criterios se elige quién puede viajar a cubrir una cita continental? ¿Con qué lógica económica se margina a medios que ya se habían acreditado, gestionado, preparado y financiado parte del proceso? ¿Es razonable que, en un país donde el acceso a la información ya enfrenta muchas barreras, se limite además la representación de la prensa privada en un evento de tal envergadura?La fiesta del fútbol no solo ocurre en el estadio; ocurre también en las cámaras, en las crónicas, en las entrevistas, en las conexiones en directo. Ocurre cuando el pueblo escucha, ve y siente que su voz está allí. Y esa voz, en Guinea Ecuatorial, no es solo la institucional. La voz de los medios privados es la voz de la calle, del barrio, del joven aficionado que quiere oír su lengua, su acento, su manera de vivir el fútbol.¿Es una cuestión de logística? ¿De espacio en el avión? ¿De costes? Si es así, ¿por qué no se comunicó oficialmente? ¿Por qué no se dio la opción de que cada medio acreditado corriera con sus propios gastos, como muchos ya estaban dispuestos a hacer? ¿Se trata entonces de una decisión arbitraria sin justificación técnica?El problema no es solo que no viajen. El problema es que no se diga por qué. El silencio es la herida más honda.¿Acaso no conviene al país que múltiples voces cuenten nuestra presencia en la CAN? ¿No suma para nuestra imagen internacional mostrar que Guinea Ecuatorial tiene una prensa activa, profesional, capaz de cubrir eventos continentales con calidad? ¿No era esta una oportunidad para que jóvenes comunicadores ganaran experiencia, contactos, prestigio?En lugar de eso, se corta la posibilidad. Se apaga el entusiasmo. Se siembra desánimo.Este no es un debate político. Es una cuestión de sentido común y de visión de futuro. Un país que aspira al desarrollo no puede marginar a su talento. Un evento como la CAN es una inversión en imagen, en cultura, en conexión con África. Y quienes comunican —sean estatales o privados— son parte de ese capital.Hoy, Guinea Ecuatorial estará en Marruecos… Pero no todos los que debían contar la historia podrán hacerlo. Y eso también es una derrota.¿Quién gana con esta exclusión? ¿Y cuánto pierde el país al silenciar a quienes querían sumar
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