Con casi 30 años de retraso desde que California aceptó el uso medicinal de la marihuana en 1996, el gobierno federal comenzó a transitar este 18 de diciembre una senda parecida. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que podría abrir la puerta a nuevas investigaciones científicas sobre el cannabis y relajar el enfoque judicial de delitos relacionados con su cultivo y tenencia. Estas son algunas de las implicaciones de la decisión.
Hasta este 18 de diciembre, la marihuana estaba incluida en Estados Unidos en la Lista I de sustancias psicotrópicas, junto a otras drogas altamente adictivas como la heroína, el LSD, el éxtasis y el peyote. La firma de una orden ejecutiva por parte del presidente Donald Trump cambia el enfoque científico, legal y hasta social hacia esta sustancia.Aun con la oposición de algunos republicanos, que hasta último momento le pidieron no hacerlo, Trump tomó un camino que el mundo entero (e incluso su propio país) tiene décadas transitando: la relajación de la posición gubernamental sobre la marihuana, que ahora iría a la Lista III, junto a la ketamina, analgésicos comunes y algunos esteroides anabolizantes.Lo hizo, por supuesto, dejando sentada una distancia prudencial. “Tenemos gente suplicando que haga esto, personas que llevan décadas sufriendo mucho”, admitió, para luego aclarar que “no la quiero, ¿vale? No voy a aceptarla. Pero mucha gente sí la quiere. Mucha gente la necesita».Decenas de legisladores de su propio partido, encabezados por el senador por Carolina del Norte Ted Budd, le habían advertido en un mensaje escrito que “reclasificar la marihuana como droga de la Lista III enviará un mensaje equivocado a los niños de Estados Unidos, permitirá los cárteles de la droga y hará que nuestras carreteras sean más peligrosas”.