Los ataques que Estados Unidos inició este sábado sobre Venezuela y que condujeron a la captura del presidente Nicolás Maduro despiertan la pregunta sobre su legalidad. La operación militar, que llega después de que la administración de Donald Trump impulsara desde septiembre casi una treintena de bombardeos en el Caribe y el Pacífico contra lo que denomina -sin presentar pruebas- «narcolanchas», no contó con aprobación del Congreso estadounidense y especialistas la definen como violatoria del derecho internacional. A pesar de los cuestionamientos, Washington promete «hacerse cargo» del gobierno venezolano.
Si bien desde septiembre la administración de Donald Trump ha sostenido que los ataques contra embarcaciones en las costas cercanas a Venezuela buscan detener el narcotráfico hacia su país, y ha justificado la búsqueda de capturar a Maduro en su supuesto liderazgo del llamado Cartel de los Soles, el republicano ha variado su narrativa. Este sábado, luego de detener al líder del Palacio de Miraflores, aseguró que Washington busca recuperar de Venezuela el petróleo que, desde su perspectiva, le fue «robado» a Estados Unidos. La operación militar lanzada por EE. UU. sobre Caracas y otros puntos del territorio venezolano y la promesa, sin detalles, de gobernar el país caribeño por parte de la Casa Blanca despertó críticas por parte de políticos y especialistas en derecho internacional. «La soberanía y el Derecho Internacional no son opcionales: son la base de todo orden legítimo», aseguró el presidente de Chile, Gabriel Boric, mientras que el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, estimó que «atacar a los países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo».El cónsul de la Corte Penal Internacional (CPI), Javier Ruiz, en diálogo con France 24 en español, no dudó en catalogar el ataque estadounidense sobre el país latinoamericano de «ilegal». Desde Ámsterdam, el especialista aseguró que la doctrina que busca imponer Trump, implica atacar «sin haber pedido permiso y sin haber solicitado la intervención de Naciones Unidas».