La Fiscalía de Kenia ha anunciado este lunes que Paul Mackenzie, el líder de una secta cristiana acusado de la muerte de más de 400 personas en una zona boscosa de la ciudad norteña de Shakahola, será procesado por otras 52 muertes más ocurridas en otra aldea del país.
El anuncio se produce después de que las autoridades descubrieran el pasado mes de agosto nuevos cadáveres en la remota aldea de Binzaro, a unos 30 kilómetros de Shakahola, pese a que Mackenzie ya había sido arrestado, lo que podría indicar que, según las recientes pesquisas, la secta sigue activa en la región.
En el caso de Shakahola, los líderes de la secta instaron a los adeptos a practicar el ayuno hasta la muerte bajo la promesa de que se encontrarían con Jesucristo en una nueva vida. Durante meses, las autoridades realizaron excavaciones y exhumaciones en grandes extensiones de bosque.