La reciente decisión de la Comisión Europea de exigir cambios a TikTok por su diseño adictivo es un recordatorio de que la tecnología no es neutral. Las plataformas digitales como TikTok no solo reflejan la sociedad en la que vivimos, sino que también la moldean.La adicción a TikTok no es solo un problema individual, sino un síntoma de la sociedad de la inmediatez en la que vivimos. En una era en la que la información y el entretenimiento están al alcance de un clic, es fácil caer en la trampa de la gratificación instantánea. TikTok, con su algoritmo diseñado para mantener a los usuarios enganchados, es el ejemplo perfecto de cómo la tecnología puede explotar nuestra necesidad de conexión y validación.La sociedad de la inmediatez se caracteriza por la búsqueda constante de estímulos y la falta de paciencia. En este contexto, TikTok se convierte en un refugio para aquellos que buscan escapar de la ansiedad y la incertidumbre de la vida diaria. Sin embargo, esta huida hacia la inmediatez tiene un costo: la pérdida de la capacidad para la reflexión, la creatividad y la conexión humana.La adicción a TikTok también tiene un impacto significativo en la salud mental, especialmente en los jóvenes. La exposición constante a imágenes y videos idealizados puede llevar a la comparación y la insatisfacción, mientras que la falta de interacción humana real puede exacerbar sentimientos de soledad y aislamiento.La solución no es simplemente regular TikTok, sino abordar las causas subyacentes de la adicción a la tecnología. Necesitamos fomentar una cultura de la reflexión, la creatividad y la conexión humana. Necesitamos enseñar a los jóvenes a usar la tecnología de manera responsable y a encontrar un equilibrio saludable entre la vida en línea y la vida real.La decisión de la Comisión Europea es un paso en la dirección correcta, pero es solo el comienzo. Es hora de que tomemos responsabilidad por nuestra relación con la tecnología y comencemos a crear una sociedad más saludable y equilibrada.