Home ActualidadActualidad Nacional *Cuando el Papa viene: fe, poder y país en el mismo escenario*

*Cuando el Papa viene: fe, poder y país en el mismo escenario*

0 comments 4 views

La inspección del Vaticano junto al Primer Ministro de los lugares que visitará el Papa León XIV en Malabo no es un simple recorrido logístico. No es solo protocolo, ni agenda, ni seguridad. Es, en realidad, la fotografía de algo más profundo: el cruce inevitable entre fe, Estado y sociedad.Cuando una delegación mixta revisa aeropuertos, hospitales, estadios, universidades y hoteles para preparar la llegada del Pontífice, no solo se organizan espacios; se organiza la imagen del país. Se decide qué mostrar, qué ocultar y qué narrativa proyectar hacia dentro y hacia fuera. Porque la visita de un Papa no es únicamente religiosa: es también política, simbólica y diplomática.Han pasado 44 años desde que Juan Pablo II pisó suelo ecuatoguineano. Casi medio siglo después, Guinea Ecuatorial vuelve a situarse en el mapa espiritual del catolicismo mundial. Pero el contexto ya no es el mismo. Hoy el país enfrenta retos sociales evidentes: infraestructuras desiguales, servicios públicos tensionados, juventud desempleada y una ciudadanía que exige más transparencia y mejor gestión.Por eso, la llegada del Papa León XIV plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿será solo un acontecimiento ceremonial o una oportunidad real de reflexión nacional?La Iglesia católica, guste o no, sigue siendo una de las instituciones con mayor influencia moral en la vida cotidiana de miles de familias. Sus parroquias sostienen escuelas, dispensarios, obras sociales y redes de solidaridad donde el Estado a veces no llega. En ese sentido, la visita papal podría ser un momento para hablar no solo de liturgia, sino también de justicia social, dignidad humana y responsabilidad pública.Porque el Evangelio que predica Roma no habla de alfombras rojas ni de protocolos perfectos. Habla de los pobres, de los enfermos, de los olvidados. Resulta inevitable, entonces, que el recorrido incluya un hospital como Sampaka o espacios universitarios como la UNGE: lugares donde se juega el futuro real del país, más allá de los discursos.También existe la dimensión política. La presencia del Vaticano refuerza la imagen internacional de estabilidad institucional y apertura diplomática. Ningún gobierno ignora el peso geopolítico de la Santa Sede. Su influencia trasciende lo religioso y se convierte en un puente de legitimidad exterior. Pero esa legitimidad solo será creíble si va acompañada de mejoras tangibles para la población.No basta con preparar fachadas si los problemas estructurales siguen intactos.Las visitas papales suelen tener un efecto curioso: durante unos días, el país parece ordenarse, limpiarse, repararse. Se arreglan carreteras, se pintan edificios, se refuerzan servicios. La pregunta es por qué ese mismo esfuerzo no puede mantenerse el resto del año. ¿Por qué necesitamos la mirada del Papa para recordar que nuestros espacios públicos deben funcionar dignamente?Quizá ahí esté la lección más profunda. Tal vez la verdadera “inspección” no la haga el Vaticano, sino nuestra propia conciencia colectiva.La fe, cuando es auténtica, no se limita a la devoción. Exige coherencia. Exige ética pública. Exige gobernar pensando en el bien común. Y eso interpela tanto a los dirigentes como a los ciudadanos.La llegada de León XIV debería ser más que un evento histórico; debería convertirse en un espejo. Un momento para preguntarnos qué país queremos mostrar y, sobre todo, qué país queremos construir cuando el avión papal despegue y las cámaras se apaguen.Porque, al final, la presencia de un Papa dura unos días.Las responsabilidades de una nación, en cambio, duran toda la vida.

Sigue el canal de Ekos de Noticias en Whatsapp.

Elije tu idioma »
Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?
-
00:00
00:00
Update Required Flash plugin
-
00:00
00:00