En pleno tiempo de Cuaresma, cuando la Iglesia invita al recogimiento, la conversión y la solidaridad, el pueblo de Guinea Ecuatorial vive una expectación cargada de fe: la visita del Papa León XIV.
Más que un acontecimiento protocolario, se trata de un momento histórico que despierta emoción, esperanza y un profundo sentido de unidad nacional.Desde las parroquias más céntricas hasta las comunidades más humildes, la noticia ha encendido el fervor espiritual de un pueblo que se distingue por su religiosidad viva y su arraigada tradición cristiana.
Una Cuaresma diferente: oración y compromiso en Rebola, un colaborador parroquial resume el sentir general:“Esta visita nos recuerda quiénes somos: un pueblo creyente, solidario y comprometido con el Evangelio. Queremos recibir al Papa no solo con cantos, sino con obras de caridad.”La catequista María Afang, visiblemente emocionada, explica que esta Cuaresma tiene un significado especial:“Estamos viviendo un tiempo de renovación. La presencia del Santo Padre nos impulsa a fortalecer nuestra fe y a ser ejemplo de amor en nuestras familias y comunidades.
”En conventos y casas religiosas, las jornadas de oración se han intensificado. Sor Ana destaca que la preparación espiritual es la prioridad:“Pedimos que esta visita traiga paz, reconciliación y esperanza para nuestro país. La oración es nuestra mayor ofrenda.” Incluso ciudadanos de otras confesiones religiosas reconocen el valor moral del acontecimiento. Monsumán Ahmed afirma que la movilización católica es un ejemplo de organización, respeto y servicio.Fe que se convierte en acciónLa preparación no se limita a lo espiritual.
En distintas diócesis se organizan:Misiones de caridad dirigidas a los más necesitados, jornadas de confesión y reflexión comunitaria, ensayos litúrgicos y corales que reflejan la riqueza cultural del país.Planes de acogida para peregrinos y visitantes.
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