Por la Redacción de Ekos de Noticias
No está escribiendo un simple comunicado. No está buscando titulares fáciles. Lo que Samuel Eto’o está haciendo es mucho más profundo: está colocando un espejo frente al rostro de la CAF y está obligando a todo el continente a mirarse en él. Y esta vez, no está gritando solo
Cuando el presidente de la Federación Camerunesa de Fútbol toma la pluma, el fútbol africano está conteniendo la respiración. Porque Eto’o no está hablando como un burócrata más. Está rugiendo como el león que fue, como el capitán que está viendo cómo la institución que debería proteger el deporte rey se está desmoronando ante sus ojos. Y a su rugido, se están sumando otras voces igualmente legendarias.»
¿Cómo restaurar la confianza de los partidarios africanos en su CAF? ¿Cómo podemos reafirmar nuestra legitimidad sin debilitar aún más nuestra institución?» .
Con esas dos preguntas, Eto’o no está denunciando por denunciar. Está abriendo una herida que muchos preferían mantener vendada. Y lo hace, según sus palabras, «con un espíritu unificador». Pero, ¿qué unidad estamos construyendo cuando la justicia deportiva se está aplicando con geometría variable?_
El detonante: cuando la ley se está volviendo selectiva_
Para entender por qué Eto’o está alzando la voz, hay que mirar lo que está ocurriendo con la final de la CAN 2025. Dos meses después de que Senegal levantara la copa en Marruecos, la CAF está decidiendo arrancar el trofeo de las manos de los leones de la Teranga para entregárselo administrativamente al conjunto magrebí, aplicando un resultado de 3-0 en los despachos .
La excusa: el reglamento. El artículo 82 y el 84. El abandono temporal del campo por parte de Senegal. Pero, ¿no estamos viendo todos lo que aquí está sucediendo? La letra fría de una norma se está aplicando cuando conviene, dos meses después, cuando el polvo ya se está posando sobre el césped del feudo marroquí.
Y aquí está surgiendo la gran pregunta que Eto’o está lanzando al aire: ¿estamos gobernando el fútbol africano con un silbato en una mano y un reglamento en la otra, pero con los ojos vendados?_
El coro de las leyendas: África está hablando_
Lo que hace diferente a este estallido es que Eto’o ya no está solo en la trinchera. Otras voces, igualmente respetadas, se están uniendo al coro de la indignación. Y juntos están construyendo un relato que la CAF no podrá ignorar fácilmente.
Didier Drogba, el héroe marfileño que un día levantó un balón y detuvo una guerra, está lanzando su propio mensaje. Con la serenidad que le caracteriza, está recordando a los dirigentes lo que está en juego: «Todos vimos a Senegal luchar con valentía y derrotar a Marruecos en una final histórica. Pero ahora, meses después, una decisión tomada en una sala de juntas ha cambiado esa historia. Esto no es solo un trofeo. Se está debatiendo la credibilidad, la dignidad y el espíritu del fútbol africano. África no es pequeña. África ha producido gigantes» .
Sadio Mané, el hombre que sudó la camiseta en aquella final, el que está viendo cómo le arrebatan su gloria sobre el papel, está usando sus redes sociales para canalizar la frustración de todo un país: «Lo que ha sucedido está yendo demasiado lejos. No estamos luchando por este fútbol, no estamos creyendo en esta África. Hay demasiada corrupción en nuestro juego y está matando la pasión de millones de aficionados»
.Desde Egipto, Ahmed Mido está empleando un lenguaje aún más directo, sin concesiones: «Una broma pesada, el mayor escándalo en la historia del fútbol. Se está gestando una revolución en el fútbol africano. Toda esta gente debe irse hoy, no mañana» .
Y la voz de Asisat Oshoala, seis veces elegida mejor futbolista de África, está resonando con fuerza en las redes sociales. Su mensaje es breve, pero devastador: «En el libro de la CAF, no en el NUESTRO» . Con esa frase, está trazando una línea divisoria: ellos, los que gobiernan desde los despachos; nosotros, los que estamos construyendo el fútbol sobre el césped._
El exfutbolista que está incomodando al poder_
Eto’o no está ocupando un sillón cualquiera. Es una leyenda. Es el niño que salió de Nueva Bell para conquistar el mundo. Pero ahora está haciendo algo más importante que ganar títulos: está usando su voz para incomodar a los poderosos.
Cuando está escribiendo, no lo está haciendo como un burócrata que está protegiendo su puesto. Está hablando como el capitán que fue, como el hombre que está viendo en directo cómo la grandeza y la miseria del fútbol africano se están enfrentando en un mismo ring.
No es la primera vez que Eto’o está plantando cara. Hace apenas unas semanas, en una reunión del comité ejecutivo de la CAF en Dar es Salaam, estuvo enfrentándose verbalmente a Patrice Motsepe. Cansado de ser ignorado, estalló delante de todos: «Escucha, hermano mayor, me pediste que no dijera nada, que fuera discreto, que me comportara bien. Me he ajustado a tus deseos, he guardado silencio… pero hoy no puedo más. Soy Samuel Eto’o Fils. Cuando te llamo, debemos hablar de presidente a presidente»
.»¿Cómo podemos reafirmar nuestra legitimidad sin debilitar aún más nuestra institución?», se está preguntando ahora.
Y la respuesta, por dolorosa que sea, quizá está esperando en otra pregunta: ¿Acaso no nos estamos debilitando precisamente por años de decisiones arbitrarias, de falta de transparencia y de un alejamiento peligroso entre los que gobiernan y los que están sufriendo el juego?_
El riesgo de la justicia póstuma_
Lo que está ocurriendo con la final de la CAN 2025 está dejando una herida profunda. Sí, el reglamento estaba ahí. Sí, Senegal abandonó el campo. Pero el fútbol, señores, no está siendo tratado como lo que es: emoción, sudor, pueblo. Cuando se está dictando sentencia dos meses después de que un pueblo haya celebrado, lo que estamos generando no es justicia: estamos cultivando cinismo.
La CAF, al aceptar el recurso marroquí y fallar a su favor, no está cambiando solo un resultado. Está reescribiendo la memoria colectiva de millones de africanos. Y eso, Samuel Eto’o lo está sabiendo bien, no se está arreglando con un comunicado._
Un llamado a la refundación_
Eto’o no está pidiendo destruir la CAF. Está exigiendo reconstruirla desde sus cimientos. Está llamando a los presidentes de las federaciones, esos que están recibiendo el mismo mensaje que el ente rector, a tomar partido. Está gritando que África deje de ser un continente donde el fútbol se está decidiendo en despachos oscuros y no en los estadios.
Y junto a él, Drogba, Mané, Mido, Oshoala y tantos otros están alzando la voz. No están pidiendo favores. Están exigiendo respeto. Están recordando a la CAF que el fútbol africano no se está construyendo con reglamentos aplicados a destiempo, sino con el talento, el sacrificio y la pasión de quienes están sudando la camiseta.
Porque si algo está demostrando esta crisis es que el fútbol africano se está desangrando. Y no de muerte, afortunadamente. Pero está perdiendo credibilidad a borbotones.
La pregunta final no es si Marruecos debió ser campeón o no. La pregunta es si la CAF está capacitada para gobernar con ecuanimidad, con independencia y con respeto por los que están sudando la camiseta.
Samuel Eto’o está encendiendo la mecha. Las leyendas están avivando el fuego. Ahora solo queda ver si la CAF está apagando las llamas o se está dejando consumir por ellas.