Una cuarta parte de la población de Sudán, unos 14 millones de personas, han tenido que escapar de sus hogares para salvar la vida en algún momento de los tres años de guerra que se cumplen este próximo 15 de abril, según estimaciones de Naciones Unidas que describen un panorama humanitario absolutamente catastrófico en el país.
El conflicto comenzó el 15 de abril de 2023 tras el fracaso de las negociaciones de integración entre el Ejército y el grupo paramilitar más poderoso del país, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF); la culminación de la espiral de caos que tuvo su origen en el derrocamiento, en 2019, del dictador Omar al Bashir, y la imposibilidad para configurar un gobierno de transición civil.
Desde entonces, las atrocidades se han sucedido sin parar. Tanto el Ejército como las RSF han sido señalados por organizaciones humanitarias como responsables de presuntos crímenes de guerra y contra la Humanidad. El conflicto, además, ha reanimado históricos enfrentamientos comunitarios en la región occidental de Darfur, con el consiguiente derramamiento adicional de sangre.