El Pontífice ha expresado su alegría por visitar al pueblo de Guinea Ecuatorial, en un momento que ha calificado como significativo para la vida del país.
Durante su discurso, ha evocado las palabras de San Juan Pablo II en su visita al país, reconociendo el papel del jefe de Estado Obiang Nguema Mbasogo como centro simbólico de las aspiraciones del pueblo hacia un clima social basado en la libertad auténtica, la justicia, el respeto de los derechos humanos y mejores condiciones de vida.
En ese contexto, ha explicado que su visita tiene como propósito “confirmar la fe y consolar al pueblo” de Guinea Ecuatorial, un país que según ha señalado, atraviesa un proceso de transformación acelerada, ha añadido que, al igual que en el corazón de Dios, en el de la Iglesia resuena todo lo que acontece en la vida de los hombres y mujeres.
En uno de los momentos centrales de su intervención, el Papa León XIV hizo referencia al proyecto de construcción de la nueva capital del país, señalando que “han querido darle un nombre en el que parece resonar el de la Jerusalén bíblica: Ciudad de la Paz. A partir de esta idea, ha invitado a la reflexión colectiva sobre el modelo de sociedad que se desea construir.
El Obispo de Roma ha concluido con una reflexión sobre la condición humana, subrayando que la vida en la tierra es un tránsito, lo que invita a orientar las acciones hacia valores trascendentes y duraderos