La tarea de Protección Civil fue vista durante la estancia del Pontífice romano en el país.
Un grupo de hombres y mujeres cuya labor, aunque discreta, resultó fundamental para el buen desarrollo de cada actividad los miembros de Protección Civil.
Desde primeras horas del día y hasta el final de cada jornada, estos voluntarios y profesionales se mantuvieron firmes en sus puestos, atentos a cualquier eventualidad.
Su presencia transmitía seguridad y confianza a los miles de fieles que participaron en los actos, demostrando una preparación constante y un alto sentido de responsabilidad.
Más allá de la logística, su labor refleja valores esenciales como el servicio, la solidaridad y el sacrificio. En momentos de gran concentración de personas, como esta histórica visita del Papa León XIV , su trabajo se convirtió en un pilar indispensable para garantizar la tranquilidad.
Hoy mucha gente, no solo recuerdan las palabras y gestos del Papa, sino también el esfuerzo silencioso de quienes velaron por el bienestar de todos.