La paz en la región de los Grandes Lagos no se puede decretar con la firma de un documento.Se mide por la capacidad de las partes para verificar, sobre el terreno, que los compromisos adquiridos se están respetando efectivamente.
Por Andrés Manuel Moro Mba
Revista Ekos de Noticias.
Este es el tema central de la sexta reunión del Mecanismo Conjunto de Coordinación de la Seguridad, celebrada los días 12 y 13 de agosto en Ginebra, entre la República Democrática del Congo y Ruanda, con la participación de Estados Unidos, Qatar, Togo, la Unión Africana y otros socios.
Pocas semanas después de la conclusión de los Acuerdos de Washington, Kinshasa y Kigali desean pasar de las declaraciones políticas a un mecanismo de seguimiento.
Se presentaron dos iniciativas para reforzar el seguimiento de la implementación de los compromisos de seguridad. Washington examinará las propuestas antes de la próxima reunión conjunta, prevista para los días 16 y 17 de septiembre.
Estados Unidos se encuentra en el centro de este marco.
Los participantes en la reunión de Ginebra les pidieron que revisaran los dos protocolos propuestos y presentaran sus observaciones en septiembre.
Este paso es estratégico. Washington no es simplemente un actor diplomático en el proceso: su participación otorga a los compromisos una dimensión internacional que puede fortalecer su credibilidad. Pero esta participación también plantea una pregunta: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos para garantizar que los mecanismos de monitoreo cuenten con recursos reales y un sistema de alerta temprana eficaz?
La paz en el este de la República Democrática del Congo no puede depender únicamente de la buena voluntad de los signatarios. Requerirá procedimientos, datos verificables y la capacidad de establecer la rendición de cuentas.
La reunión de Ginebra marca, por tanto, una nueva fase de los Acuerdos de Washington.
Tras la firma, llega el momento más difícil: la implementación.
La reunión de septiembre será crucial en este sentido. Deberá determinar si los protocolos propuestos pueden convertirse en instrumentos operativos y si los compromisos de seguridad pueden someterse a una verificación genuina.
Porque en la región de los Grandes Lagos, la paz no carece de declaraciones; carece de mecanismos suficientemente sólidos para prevenir el regreso de la guerra.
Washington, Kinshasa y Kigali comparten ahora una responsabilidad común: lograr que la verificación no sea un accesorio del acuerdo, sino su mecanismo principal de credibilidad.
El siguiente paso en septiembre revelará si los Acuerdos de Washington entran realmente en su fase de implementación o si seguirán siendo otra promesa de paz supeditada a la realidad sobre el terreno.