Por Mtr Juan Santos ENGONGA MBA-Ekos de Noticias_
Ahora resulta que según Forbes, los hombres más fieles del mundo son los ecuatoguineanos.
Lo he leído tres veces. Y me he reído tres veces. No de alegría, sino de vergüenza.
Porque Forbes no ha publicado eso. Nunca. Entra en http://forbes.com y busca: no existe. Entra en Forbes África: no existe. Lo único que existe es un montaje mal hecho con el logo de Forbes que está corriendo por WhatsApp más rápido que la gasolina en Malabo.
Y la pregunta no es quién hizo el montaje. La pregunta es por qué lo compartimos con tanto orgullo.
Hace menos de dos años, el mundo entero hablaba de Guinea Ecuatorial por el caso más grande de infidelidad viral que ha conocido África: cientos de videos, oficinas del Estado, escándalo internacional, memes en Nigeria, en Camerún, en Sudáfrica, en España., El nombre de nuestro país quedó asociado en Google a una sola palabra. Todos saben cuál.
Y de repente, de la noche a la mañana, queremos curar esa herida con una mentira. Con un «Forbes dice que somos los más fieles». Es como si alguien que suspendió todo el curso se fabrica un diploma de Harvard en Photoshop y lo cuelga en la sala de su casa esperando que los vecinos se lo crean.
Es patético y es peligroso.
Es patético porque revela nuestra necesidad desesperada de aprobación externa. Necesitamos un blanco, que un americano, que una revista de Nueva York nos valide. No nos vale que nos lo diga nuestra madre, nuestra mujer, nuestro pueblo. Tiene que decirlo Forbes. Si no lo dice Forbes, no somos fieles. Tenemos un complejo de inferioridad que da pena.
Y es peligroso porque nos estamos acostumbrando a la mentira cómoda.
Nos gusta más compartir que somos los más fieles según Forbes – aunque sea falso – que hacer el trabajo difícil de ser fieles de verdad. Nos gusta más compartir que Gepetrol dice que todo es normal – aunque estemos en cola – que exigir explicaciones reales. Nos gusta más vivir en el comunicado que en la calle.
El ecuatoguineano no necesita que Forbes le diga que es fiel. Necesita ser fiel. El ecuatoguineano no necesita que le digan que es el mejor marido del mundo en un ranking inventado. Necesita llegar a casa a tiempo. Necesita respetar a su mujer. Necesita educar a sus hijos en que tener 5 mujeres no es ser hombre, es ser irresponsable.
Y lo mismo vale para las mujeres, que nadie se ofenda. La fidelidad no es cuestión de nacionalidad. No hay gen ecuatoguineano de la fidelidad. Hay hombres fieles en Malabo y hombres infieles en Malabo. Como en Madrid, como en Lagos, como en París. Punto.
Si queremos que Forbes hable de Guinea Ecuatorial, que hable porque tenemos el mejor sistema educativo de África Central. Que hable porque hemos erradicado la corrupción en las gasolineras. Que hable porque ya no hay colas en los hospitales. Que hable por cosas que se pueden verificar, no por un ranking de cama que nos hemos inventado entre nosotros para darnos palmaditas en la espalda.
Dejemos de compartir bulos. Dejemos de fabricar un orgullo falso.
El orgullo no se descarga de WhatsApp. Se construye en casa.
Y Forbes no va a venir a salvar nuestra reputación. Tenemos que salvarla nosotros, un acto de lealtad a la vez.