Tras el impulso del Jubileo, el pontificado de León XIV avanza con un gesto tan elocuente como su segundo viaje pastoral internacional después de Turquía y Líbano, sin contar la breve visita a Mónaco a finales de marzo tiene como destino África. Del 13 al 23 de abril el Papa visita Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, un recorrido que pone en primer plano dos realidades inseparables: la vitalidad eclesial del continente y los enormes desafíos políticos y sociales que marcan la vida cotidiana de sus habitantes.
León XIV llega a este viaje con un vínculo profundo con el continente, forjado durante años a través de la Orden de San Agustín y de su cercanía a las misiones africanas. Diversas voces del episcopado africano han subrayado que el nuevo pontífice no mira al continente como periferia, sino como protagonista del presente eclesial.
Esta vitalidad se refleja también en las vocaciones. África –junto con Asia– mantiene una tendencia positiva en el número de vocaciones sacerdotales y religiosas, en contraste con el descenso sostenido en Europa y América. Crece igualmente su presencia en el episcopado mundial, y las religiosas profesas aumentan en número. El Colegio Cardenalicio cuenta hoy con casi 30 miembros procedentes del continente.