El brote de ébola que está asolando el norte y el noreste de República Democrática del Congo ha dejado ya un total de 82 fallecidos y 452 contagios confirmados tras un enorme incremento de víctimas mortales y casos durante las últimas horas según los equipos médicos han acelerado sus exámenes a la población.
El Ministerio de Salud congoleño ha constatado, solo del jueves al viernes, un total de 21 muertos y 71 casos más tras procesar las muestras recogidas en lo que se cree es el epicentro de la crisis, la localidad minera de Mongbwalu, en la provincia de Ituri.
La cepa Bundibugyo, para la que no hay vacuna de momento, se ha extendido ya a la vecina región de Kivu e incluso a Uganda, donde han muerto otras dos personas. La violencia en la región y los constantes desplazamientos que provoca a través de demasiados pasos como para vigilar todos supone que, incluso semanas después de la declaración del brote, los especialistas todavía no han conseguido hacerse una idea de su magnitud