El Gobierno congoleño ha anunciado a última hora de este viernes la llegada del primer grupo de migrantes sudamericanos expulsados de Estados Unidos según el acuerdo bilateral firmado entre Washington y Kinshasa en línea con otros pactos similares con terceros países como Ghana, Ruanda, Sudán del Sur y Uganda.
Un contingente inicial de 15 personas ha llegado a Kinshasa el 17 de abril de 2026, de acuerdo con el calendario establecido por las autoridades competentes, ha confirmado el Ministerio de Comunicación e Información de Kinshasa.
El Gobierno ha reiterado que la situación de los migrantes es estrictamente transitoria, temporal y de duración limitada y que su llegada no forma parte de un mecanismo de residencia permanente en el territorio nacional ni de reubicación permanente.
Abogados y activistas han cuestionado la naturaleza de los acuerdos norteamericanos con países de África y otras regiones porque varios de estos países destacan por la represión tradicional que ejercen sus gobiernos y sus deficiencias en materia de DDHH.
El caso de la RDC preocupa a la oposición contra el presidente Félix Tshisekedi, así como a la sociedad civil y a las organizaciones de derechos humanos porque temen que se repitan los sucesos de 1994 en el este del país, cuando el Gobierno congoleño decidió abrir la frontera a los tutsis que huían de los hutus durante el genocidio ruandés, un gesto de hospitalidad que resultó en varias muertes entre los congoleños en la región de Kivu.