Home ActualidadNoticias internacionales «Entre el Hilton y Teherán: el fallido atentado a Trump expone las contradicciones de la política exterior estadounidense»

«Entre el Hilton y Teherán: el fallido atentado a Trump expone las contradicciones de la política exterior estadounidense»

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El presidente fue evacuado ileso de la Cena de Corresponsales mientras su Administración mantiene una escalada militar en Oriente Próximo que ya suma cientos de bajas civiles.

El eco de dos disparos en el salón de baile del Hotel Hilton de Washington ha bastado para evacuar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la primera dama Melania y a todo su Gabinete. El atacante, un profesor californiano de 31 años identificado como Cole Allen, fue reducido por el Servicio Secreto tras herir a un agente. La rápida intervención evitó una tragedia mayor en la gala anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.

Sin embargo, mientras la prensa internacional se concentraba en las imágenes de pánico bajo las mesas del Hilton, la Administración Trump proseguía sin pausa su ofensiva diplomática y militar en Oriente Próximo. La coincidencia temporal entre el fallido magnicidio doméstico y la continuidad de una guerra de alta intensidad contra Irán ha puesto de relieve las profundas contradicciones de una superpotencia que se muestra hipersensible ante la violencia interna mientras ejerce la beligerancia quirúrgica en el exterior.

Un atentado que refuerza el discurso de la seguridad interior

El presidente Trump compareció horas después del incidente para agradecer la «rápida y eficaz» actuación del Servicio Secreto y aprovechó la ocasión para reclamar la inmediata aprobación de su proyecto de un salón de baile acorazado en la Casa Blanca, suspendido por un tribunal por irregularidades administrativas. «No parecía un edificio muy seguro», declaró Trump en referencia al hotel. «Hoy en día nos hacen falta medidas de seguridad como nunca antes se han visto».

El mandatario calificó al agresor como un «lobo solitario» y «una persona con graves problemas». Las autoridades federales le imputan dos cargos: uso de arma de fuego en un crimen violento y asalto a un agente federal.

Analistas políticos consultados por este diario coinciden en que el suceso servirá a Trump para reforzar su narrativa de «ley y orden» de cara a la recta final de su mandato. «El presidente ha convertido la seguridad personal en un símbolo de fortaleza nacional», explica Samantha Groves, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Georgetown. «Cada atentado fallido le permite presentarse como un líder perseguido por un sistema enemigo, lo que alimenta a su base electoral».

La otra guerra: fuego real en Oriente Próximo

Mientras los casquillos de las balas de Cole Allen eran recogidos del suelo del Hilton, la Fuerza Aérea estadounidense mantenía sus operaciones sobre suelo iraní. Según fuentes del Pentágono, los bombardeos contra posiciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica continúan sin interrupción, en el marco de la estrategia declarada por Washington para «evitar que Irán desarrolle un arma nuclear».

Desde el inicio de la escalada, hace ahora seis meses, más de 1.500 civiles iraníes han perdido la vida, según datos de organizaciones humanitarias con acceso limitado a la zona. Entre ellos figuran al menos 200 niños. Estados Unidos reconoce la muerte de 47 efectivos militares propios, aunque fuentes no oficiales elevan esa cifra por encima de los 300.

.»Existe una asimetría moral difícilmente justificable», afirma el analista de geopolítica Rami Khouri, de la Universidad Americana de Beirut. «Condenar un ataque a tiros contra un presidente es universalmente legítimo, pero bombardear un país durante meses con el argumento del cambio de régimen solo recibe críticas tibias en los foros internacionales».

La Administración Trump ha justificado la intervención en Irán como una «guerra por la paz». En su discurso ante la ONU del pasado mes de febrero, el presidente aseguró que Estados Unidos «no busca la guerra, sino la disuasión». Sin embargo, la realidad sobre el terreno muestra un conflicto enquistado: el estrecho de Ormuz permanece parcialmente bloqueado por minas navales iraníes, lo que ha disparado el precio del petróleo un 30% en los últimos trimestres.

La hipocresía de la solidaridad internacionalLas reacciones internacionales al atentado de Washington no se han hecho esperar. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, trasladó su «alivio» por la integridad de Trump, mientras que el presidente argentino Javier Milei y el español Pedro Sánchez condenaron «enérgicamente la violencia política».Pero la unanimidad de las condolencias contrasta con las profundas fracturas que la guerra en Irán ha abierto en la comunidad transatlántica.

Varios países europeos, entre ellos Francia y Alemania, han criticado en privado la «falta de coordinación» de Washington y se han negado a enviar tropas de apoyo. La Unión Europea, por su parte, prepara un paquete de ayuda humanitaria a las víctimas civiles iraníes que la Casa Blanca ha calificado de «contraproducente».»El atentado contra Trump ha servido para escenificar una unidad que no existe», sostiene el analista de relaciones internacionales Thomas Hegghammer, del Instituto Noruego de Defensa.

«Mientras los líderes mundiales se fotografiaban mandando condolencias, sus negociadores seguían bloqueando las sanciones contra Teherán y discutiendo a espaldas de Washington».El dilema final: dos fuegos, una misma pólvoraEl suceso del Hilton ha abierto un debate incómodo en los círculos académicos y diplomáticos: ¿es legítimo que Estados Unidos exija respeto absoluto a su seguridad interna mientras ignora sistemáticamente la soberanía de otros Estados?»

La diferencia entre un ‘lobo solitario’ y un ‘decisor estratégico’ es solo el tamaño del arma y el uniforme que se viste», ironiza la profesora Groves. «Uno es un delincuente; el otro, un líder mundial. Pero ambos provocan víctimas.

La diferencia es que uno es juzgado por un tribunal y el otro por la historia».Mientras Washington procesa judicialmente a Cole Allen, Teherán entierra a sus muertos sin que ninguna corte internacional haya abierto una investigación formal contra los mandos estadounidenses. La fiscal general de la CPI, Karim Khan, ha recordado en un comunicado que «la jurisdicción de la Corte no alcanza a los nacionales de Estados Unidos», un vacío legal que la Casa Blanca mantiene deliberadamente.

El presidente Trump ha prometido repetir la Cena de Corresponsales «en los próximos 30 días». Será, promete, «una noche muy diferente». Lo que no ha dicho es si mientras tanto los bombardeos sobre Irán cesarán o si, por el contrario, los fuegos artificiales de la gala seguirán coincidiendo con el resplandor de las explosiones en Oriente Próximo.

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