Manuel Osa Nsue y sus 22 ministros presentaron la renuncia tras un Consejo de Ministros extraordinario. El Jefe de Estado les achaca falta de dinamismo, desviación de fondos y una gestión que ha perpetuado la dependencia petrolera y la pobreza.
_Malabo, 16 de junio de 2026. — El Palacio del Pueblo en Malabo fue escenario ayer de un movimiento político de calado institucional. El presidente Obiang Nguema Mbasogo comunicó la dimisión en bloque del Gobierno que encabezaba Manuel Osa Nsue Nsua, un equipo que apenas había cumplido 22 meses en el cargo, desde agosto de 2024. Lo que en apariencia fue un acto administrativo de rutina se convirtió en un severo ajuste de cuentas político: el mandatario no solo aceptó la renuncia, sino que desnudó sin ambages las razones de fondo, señalando a los ministros salientes como los artífices del estancamiento nacional.“
No podemos mantener a un equipo que prácticamente no aporta el dinamismo que necesita nuestro pueblo y no presenta alternativas”, sentenció Obiang en la sesión extraordinaria del Consejo de Ministros. Sus palabras, recogidas por los medios oficiales, supusieron un aldabonazo para la clase política. El presidente fue contundente al cuantificar el fracaso: el programa electoral del partido en el poder, que debía guiar la acción del Ejecutivo, apenas había alcanzado un nivel de ejecución del diez por ciento. Es decir, nueve de cada diez compromisos adquiridos con la ciudadanía habían quedado en papel mojado bajo la tutela del equipo de Osa Nsue.
Pero el diagnóstico del Jefe de Estado fue más allá de las cifras y penetró en la gestión de los recursos públicos. Obiang denunció la existencia de “desviaciones” e “irregularidades” en varios departamentos ministeriales, y cargó directamente contra la cultura del lucro personal que, según afirmó, había impregnado al gabinete. “Todo el mundo está luchando desgraciadamente para utilizar los recursos que no le pertenece”, declaró, añadiendo que, a pesar de las advertencias previas, los ministros persistieron en una dinámica de enriquecimiento personal que ha desviado el rumbo de la administración.
El presidente subrayó además una anomalía política que le resultó especialmente molesta: que los ahora exministros no hubieran denunciado internamente la falta de capacidad y dinamismo de sus propios colegas. “Hemos llamado la atención en varios casos, pero todo el mundo está luchando simplemente porque quiere dinero”, reiteró, dejando claro que el silencio cómplice dentro del Consejo de Ministros facilitó la corrupción sistémica que ahora se investigará.
_El lastre de una economía sin diversificar_
La crítica del presidente al gobierno dimitido tuvo un fuerte componente socioeconómico. Obiang recordó que la economía nacional sigue gravemente lastrada por la dependencia del petróleo, un sector que durante años ha aportado más del 80% del valor añadido del país, pero que ha dejado una estela de pobreza en la mayoría de la población. El mandatario reprochó a los ministros salientes no haber impulsado los proyectos necesarios para romper con este monocultivo extractivo.
“Necesita utilizar las divisas para importar productos que incluso no son necesarios, porque hay productos de base que localmente ya se pueden producir”, censuró, apelando a la paradoja de un país rico en hidrocarburos pero dependiente del exterior para alimentar a su propia gente. La falta de iniciativas para fomentar el sector agropecuario y la industria local fue uno de los señalamientos más concretos que recayeron sobre la gestión de Osa Nsue, a quien Obiang invitó, junto al resto de dimisionarios, a “crear habilidades que puedan facilitar la vida al pueblo”.
El presidente fue especialmente enfático al definir el objetivo último de la administración pública: “Nuestro trabajo es hacer que el pueblo de Guinea Ecuatorial conozca mejores circunstancias y que no haya pobreza”. El hecho de que, bajo el mandato de su ahora exgobierno, la previsión de crecimiento para 2026 se haya quedado anclada en un exiguo 0,6%, evidencia la magnitud del desafío que el nuevo ejecutivo tendrá por delante.
_Reacciones y proceso de transición_
El vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, respaldó la decisión a través de sus canales oficiales, afirmando que “la responsabilidad en la gestión pública debe ir acompañada de resultados”. En un mensaje que subraya la filosofía del Ejecutivo central, el vicepresidente apuntó que las desviaciones y el incumplimiento de objetivos no pueden tolerarse en la construcción de un Estado moderno.
Mientras se configura el nuevo equipo gubernamental, que deberá ser designado en los próximos días, el Gobierno saliente continúa en funciones para los asuntos corrientes. Fuentes cercanas al Palacio del Pueblo indican que la renovación buscará perfiles técnicos y gestores con capacidad demostrada para ejecutar proyectos, alejándose de las prácticas burocráticas que, según denunció el Presidente, han enquistado la corrupción.
La dimisión en bloque supone, en la práctica, un reconocimiento tácito del fracaso colectivo de la administración Osa Nsue. Las calles de Malabo y Bata, sin embargo, amanecieron ayer con la normalidad de siempre, a la espera de que los nuevos nombramientos traduzcan en hechos concretos el dinamismo que el pueblo reclama y que el anterior gabinete, según el diagnóstico presidencial, fue incapaz de ofrecer.