La 61ª Reunión Anual del Grupo del Banco Africano de Desarrollo (BAD) y de la 52ª reunión de la Junta de Gobernadores del Fondo Africano de Desarrollo situó a la capital congoleña en el centro de importantes debates sobre el futuro económico del continente africano.
Por Andrés Manuel Moro Mba
Revista Ekos de Noticias.
Los debates pusieron de relieve la urgente necesidad de replantear los mecanismos de financiación para África, que se enfrenta a necesidades anuales estimadas en más de 400.000 millones de dólares, una cifra que supera con creces los recursos actualmente disponibles para respaldar sus ambiciones de transformación estructural.
El presidente del Grupo del Banco Africano de Desarrollo, Sidi Ould Tah, señaló la paradoja de que, a pesar de su potencial, África representa solo alrededor del 3 % del comercio y el PIB mundiales.
Ante esta brecha de financiación, los participantes abogaron por una nueva arquitectura financiera africana capaz de movilizar una mayor parte del ahorro del continente, atraer capital privado y reducir los riesgos percibidos por los inversores.
El fortalecimiento de los mercados de capitales, los mecanismos de garantía y las instituciones financieras regionales se perfiló así como una de las principales vías para hacer más atractivos los proyectos africanos.
Las conversaciones en Brazzaville también se centraron en la necesidad de transformar las instituciones financieras africanas para que sean más eficaces en la movilización de recursos.
El Banco Africano de Desarrollo (BAD) tiene previsto, en particular, fortalecer los instrumentos de mancomunación de riesgos y seguridad de las inversiones.
La consolidación del capital de la Agencia Africana de Seguros de Comercio e Inversión se presentó como ejemplo de esta nueva generación de herramientas financieras.
El objetivo es crear un entorno más favorable para la inversión en sectores estratégicos como infraestructura, energía, agricultura y tecnología digital.
Otro punto destacado de la cumbre de Brazzaville fue la movilización de recursos para el Fondo Azul para la Cuenca del Congo.
La primera mesa redonda de donantes dedicada a financiar su plan de inversión dio como resultado el anuncio de compromisos por un total de casi 3.554 millones de dólares.
El Banco Mundial prometió 1.000 millones de dólares, mientras que el Banco de Desarrollo de los Estados de África Central (BDEAC) se comprometió a aportar 600 millones de dólares en un plazo de tres años.
El Fondo Verde para el Clima ha anunciado una inversión de 320 millones de dólares.
El Banco Africano de Desarrollo y la Cámara de Comercio Africana en Escandinavia, por su parte, han movilizado 350 millones de dólares a lo largo de tres años.
El Fondo Africano de Solidaridad dispondrá de 500 millones de dólares, mientras que otras instituciones han ofrecido garantías para apoyar la ejecución de 70 proyectos prioritarios.
Estos recursos deberían contribuir a financiar proyectos relacionados con la conservación de los bosques, la gestión sostenible del agua, el desarrollo agrícola, la transición energética y la resiliencia climática de la población de la cuenca del Congo.