Enésimo espectáculo en el cielo nocturno del mes de agosto. Si el pasado día 12 fue la Luna la que se interpuso entre el Sol y la Tierra, en esta ocasión ha sido nuestro planeta el que se entrometido entre el satélite y la estrella.
El eclipse de luna ha sido parcial , pero la sombra ha cubierto el 93%, dejando brillante una mínima franja de la blanca superficie lunar.
Con una duración de más de 3 horas, cuyo máximo se producía en torno a las 6:10 horas de la madrugada de este viernes día 28. Muchos han sido los que no han querido perderse este nuevo baile de astros.
Bien manteniéndose despiertos, para no perderse ni un minuto de cómo la sombra que proyecta la esfera terrestre sobre la Luna, o madrugando un poco más de lo habitual para no perderse el punto culmen del eclipse.
El comienzo de este evento esperado por muchos y que a casi todos genera una atracción mágica, era a las 4:34 horas y poco a poco la penumbra avanzaba sobre los cráteres lunares hasta más o menos las 6:10 horas. Tras ese punto de eclipse total, la superficie de la Luna volvía a iluminarse poco a poco.
Eso sí, durante el espectáculo la Luna se teñía de un tono rojizo. Esto es debido a que la poca luz que llega al satélite terrestre ha pasado por la atmósfera terrestre, que hace de filtro, y como un atardecer, se torna de un color rojizo casi anaranjado.