África: ¿Quiénes siguen hablando lenguas africanas?

Con 1500 y 3000 lenguas registradas, el continente alberga casi un tercio de la diversidad lingüística mundial. Sin embargo, la educación, la economía y ahora la inteligencia artificial podrían determinar cuáles sobrevivirán.

Por Andrés-M. MORO
Ekos de Noticias.

África es quizás el continente donde la cuestión lingüística revela con mayor claridad las contradicciones.
Uno puede educarse en francés, trabajar en inglés, hacer negocios en hausa, rezar en árabe, negociar en suajili y hablar con la familia en una lengua local. Según la UNESCO, el continente alberga aproximadamente un tercio de las lenguas habladas en el mundo. Sin embargo, esta excepcional riqueza lingüística implica que solo una fracción de ellas goza de un verdadero estatus institucional.

Lenguas que se han convertido en instrumentos de poder

El francés, el inglés, el portugués, el español y el árabe ya no son meros legados históricos. Hoy en día, estructuran la administración, el sistema judicial, la educación superior, los negocios, los medios de comunicación y la diplomacia.

El francés conecta Dakar, Abiyán, Yaundé y Kinshasa. El inglés une Lagos, Nairobi, Johannesburgo, Londres y Washington. El portugués estructura espacios que conectan, entre otros, Luanda, Maputo, Rio de Janeiro y Praia. El árabe constituye un vasto espacio cultural y económico entre el norte de África, el Sahel y Oriente Medio.
El problema, por lo tanto, no reside simplemente en que un africano hable una lengua internacional. El problema surge cuando ya no puede aprender, escribir, trabajar ni pensar en su propia lengua.

Cuando desaparece una lengua, se borra un recuerdo.

Un idioma atesora memoria: conocimientos agrícolas y médicos, comprensión del medio ambiente, genealogías, mitos, proverbios y tradiciones orales. La UNESCO estima que aproximadamente 2500 idiomas están amenazados en todo el mundo y advierte que hasta el 10 % de las lenguas africanas
podrían desaparecer en el próximo siglo.

Sin embargo, sería simplista culpar únicamente a las lenguas europeas.
Los factores económicos, sociales y demográficos, así como las políticas educativas, también influyen.
Un idioma se vuelve vulnerable cuando los padres dejan de transmitirlo, cuando las escuela lo ignoran, cuando los medios de
comunicación dejan de usarlo y cuando los jóvenes asocian su uso con la falta de oportunidades económicas.

La escuela, el primer campo de batalla.

La cuestión lingüística es principalmente de índole educativa.
Según datos citados por la UNESCO, menos del 20 % de los estudiantes en África francófona reciben educación en su lengua materna.

Sin embargo, el reto no consiste en elegir entre lenguas africanas e internacionales, sino en construir un multilingüismo plenamente integrado: lenguas locales para el arraigo, lenguas regionales para el intercambio y francés, inglés, portugués o árabe y Español para la interacción internacional.

Algunas lenguas africanas ya desempeñan este papel transfronterizo. El suajili, el hausa, el fulfulde, el lingala, el wólof y el bambara trascienden las fronteras nacionales y pueden contribuir a una integración africana que va más allá de lo meramente institucional.

El nuevo frente: la inteligencia artificial

La tecnología digital puede acelerar la desaparición de lenguas poco representadas. Una lengua ausente de los motores de búsqueda, los teclados, los programas de traducción o la inteligencia artificial corre el riesgo de volverse progresivamente invisible.

Sin embargo, la IA también puede convertirse en una herramienta para la revitalización lingüística: diccionarios digitales, corpus de audio, traducción automática, libros de texto, archivos orales y asistentes de voz.
Según la UNESCO, una iniciativa en Malí centrada en el bambara ha permitido la producción de más de 140 libros infantiles en menos de un año gracias a la IA y la traducción automática.

El reto ahora es documentar, digitalizar, enseñar y utilizar las lenguas africanas.
África no necesita renunciar al francés, al inglés, al portugués ni al árabe y al Español.

Debe dominarlas sin abandonar la suya propia: Puedo hablar tu idioma sin renunciar al mío.
Esta frase resume quizás lo que está en juego en la soberanía lingüística africana: cuando una lengua desaparece, no solo se desvanece un medio de comunicación, sino que se pierde una parte de África que puede contar su propia historia.

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