El conflicto en torno al estrecho de Ormuz revela la vulnerabilidad estratégica del continente africano y reaviva la urgencia de una auténtica soberanía económica.
Casi seis meses, el estrecho de Ormuz, por donde normalmente transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, se ha visto afectado por la agitación de la guerra en Oriente Medio.
Por Andrés M. Moro
Ekos de Noticias.
África, depende en gran medida de las importaciones de hidrocarburos, fertilizantes y numerosos productos estratégicos, esta crisis es mucho más que un conflicto geopolítico lejano.
Constituye una prueba a gran escala de la vulnerabilidad económica del continente.
El aumento de los precios del combustible impacta de inmediato en el transporte, la electricidad, la producción industrial y el costo de vida.
La interrupción del suministro de fertilizantes desde el Golfo amenaza directamente la agricultura africana. Y un aumento en el costo de los insumos conlleva inevitablemente un aumento en los precios de los alimentos.
La paradoja es evidente: África posee una gran parte de los recursos energéticos y minerales que el mundo necesita, pero sigue siendo extremadamente vulnerable a las interrupciones en las cadenas de suministro externas.
Ante el conflicto, las capitales africanas se encuentran en una situación delicada. La mayoría desea el cese de las hostilidades y la seguridad del tráfico marítimo, pero pocos gobiernos están dispuestos a asumir públicamente la responsabilidad política del conflicto.
El temor a ofender a Washington, Israel o las monarquías del Golfo pesa claramente sobre la diplomacia africana.
Esta cautela revela una debilidad más profunda: África aún carece de una voz geopolítica suficientemente unificada para defender colectivamente sus intereses económicos.
La Unión Africana se beneficiaría de enviar un mensaje claro: la seguridad de las rutas marítimas internacionales no es solo una cuestión militar.
Afecta directamente a la seguridad alimentaria, energética y económica de cientos de millones de africanos.
Sin embargo, las divisiones entre los Estados aún limitan la capacidad de la organización continental para hablar con una sola voz sobre las principales crisis internacionales.
La crisis también pone de manifiesto diferencias considerables entre las economías africanas. Kenia parece estar capeando mejor las perturbaciones, gracias precisamente a la continuidad de sus suministros, incluso a un coste mayor.
Etiopía, en cambio, ha tenido que priorizar la distribución de combustible, dando prioridad a los servicios de seguridad, el transporte público y la agricultura.
Nigeria, por su parte, podría convertir la crisis en una oportunidad. La puesta en marcha de la refinería de Dangote demuestra que un país productor de petróleo puede reducir su vulnerabilidad desarrollando su capacidad de refinación nacional. Nigeria ya no necesita simplemente exportar petróleo crudo e importar productos refinados a precios elevados. Producir, refinar y distribuir localmente: ese es el verdadero reto.
Cabe destacar una importante lección estratégica. Cuando se interrumpen las rutas comerciales mundiales, las economías más vulnerables son aquellas que dependen excesivamente de proveedores, divisas y mercados externos.
Por lo tanto, el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) no es solo un proyecto comercial. Puede convertirse en un instrumento de resiliencia geoeconómica.
Desarrollar el comercio intraafricano, procesar materias primas localmente, aumentar la producción de fertilizantes, fortalecer la capacidad de refinación, mejorar la infraestructura regional y asegurar los corredores: todas estas son posibles respuestas a futuras crisis.
En última instancia, el caso de Ormuz plantea una pregunta que trasciende Oriente Medio: ¿cuánto tiempo más aceptará África que su estabilidad económica dependa de acontecimientos sobre los que prácticamente no tiene control?
La soberanía africana no se proclamará en discursos. Se construirá en refinerías, plantas de fertilizantes, carreteras regionales, mercados y cadenas de valor continentales.