Las facciones libias han firmado este domingo en Trípoli un acuerdo para progresar en la hoja de ruta, hacia las ansiadas elecciones que esperan abrir una nueva era en el país, tras décadas de conflicto, con la ratificación de un texto que consensúa el proceso para designar al jefe de la Comisión Electoral y el desarrollo del marco legal para unos comicios para los que se ha fijado, en principio, un plazo máximo de 24 meses.
El acuerdo, además, concede que los ciudadanos con doble nacionalidad se postulen para cargos públicos, siempre que el ganador renuncie a su doble ciudadanía antes de jurar el cargo. También permite que el personal militar participe dentro de marcos que garanticen la neutralidad y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales no tendría razón de ser si la primera se decide por mayoría simple, además de poner fin al vínculo entre sus resultados y las elecciones legislativas.
El comité 4+4 comprende al Gobierno de Trípoli, reconocido por la comunidad internacional, y a las autoridades paralelas del este del país, enfrentadas desde la guerra civil que sacudió el país norteafricano después de la muerte en 2011 del líder libio Muamar Gadafi. Desde entonces, la historia de Libia ha estado marcada por la división y una sucesión de momentos convulsos.
Los dos principales firmantes, el primer ministro del Gobierno de Trípoli, Abdulhamid Dbeibé, y el alto comandante de las fuerzas libias en el este del país, Sadam Haftar, han celebrado el acuerdo como un impulso esencial para el país.
La Misión de las Naciones Unidas debe seguir siendo facilitadora de un proceso que pertenezca a los libios, no que sus procedimientos se conviertan en objeto de cuestionamiento respecto a la neutralidad y transparencia del proceso.